Pero, tomando en cuenta la respuesta en la que todos coincidieron, ¿qué es en realidad la felicidad? ¿Qué están haciendo para alcanzarla? ¿Cómo pueden saber o medir si ya son lo suficientemente felices o no? ¿Cuánto tiempo es el mínimo o máximo esperado para alcanzarla? En fin, así como estas preguntas existen muchas más. 

Sin embargo, el objetivo de este artículo no es generar preguntas ni posibles respuestas existenciales; sino conocer desde la teoría y la ciencia como es que esto de “la felicidad” funciona, y emprender aunque sea un pequeño cambio para comenzar a trabajar en ella. 

Primero, vale la pena mencionar que según estudios llevados a cabo por un grupo de pioneros en la Psicología Positiva, las personas que manifiestan ser felices mencionan que constantemente experimentan las siguientes cinco variables: emociones positivas, compromiso, relaciones positivas, sentido de la vida y logros personales (Seligman, 2002).  

Para ser más detallado, explicaré brevemente con pequeños ejemplos cada una para que, tu como joven, logres identificar cuáles son aquellas que experimentas y cuales son aquellas que aún debes de trabajar. 

Al hablar de emociones positivas, podemos encontrar algunos ejemplos tales como una persona riendo o sonriendo ante una tontería, relajada, entusiasmada por algo que sucederá o sucedió, satisfecha con pequeños eventos o situaciones en su día a día, enamorada de alguien o de la vida, etc. 

Por otro lado, el segundo factor denominado compromiso, es un tanto complicado de observar en algunos jóvenes como tú a simple vista, sin embargo estoy seguro que por más desobligados que parezcan, en aquellas cosas que son de su interés, si se muestran bastante comprometidos. 

Por ejemplo, los hombres al pertenecer a un equipo deportivo o bien seguir fielmente a su club, podrían levantarse muy temprano para hacerlo o bien llegar 2 horas antes con tal de conseguir un buen lugar en el estadio. Pareciera que han firmado con “sangre” que no se perderán de ningún partido y que los apoyarán hasta el final así no lo amerite el rendimiento del equipo. ¿Apoco no? Mientras que por otra parte, las mujeres con tal de no salir sin maquillaje o sin arreglarse, pueden pasar horas de su vida frente al espejo o en salones de belleza haciendo largas filas, e incluso hacer esperar a su galán por muchos minutos fuera de su casa. Así mismo, invertir cantidades impresionantes en productos de belleza que les prometan mejorar su imagen. ¿Apoco no?
 

Sentido de la vida es como ponerle un significado a lo que hacemos. Es servir a algo más grande que nosotros o bien observar lo que está detrás de lo que a simple vista se observa”.

 
A simple vista, esto pudiera no parecerles como un compromiso real; pero en el fondo, para los jóvenes esas son las cosas que les mueve y a las cuales se pueden comprometer fácilmente. 

En tercer punto tenemos las denominadas relaciones positivas. Este tema se puede confundir fácilmente entre los jóvenes, puesto que se encuentran en una etapa en la que comúnmente están conociendo a nuevas personas ya sea en la escuela, en reuniones, en el antro o el cualquier otro tipo de actividad lúdica o religiosa. 

Vale la pena aclarar que las relaciones positivas no significan tener muchos amigos en Facebook y saber de ellos por lo que comentan en sus muros, sino los muchos o poco que se tengan “reales”, sean personas que nos ayuden a crecer y mejorar en nuestro entorno. Que nos escuchen cuando tengamos algo que expresar y a su vez nos digan nuestros errores y virtudes cuando así lo amerite. “Relaciones positivas” son también aquellos amigos o conocidos que no hablan a nuestras espaldas y con quienes podemos pasar buenos momentos. 

Sentido de la vida es como ponerle un significado a lo que hacemos. Es servir a algo más grande que nosotros o bien observar lo que está detrás de lo que a simple vista se observa. Como ejemplo, esto me recuerda un caso que alguna vez tuve en psicoterapia, de un chico que precisamente carecía de este sentido. 

Este era un joven de 18 años que fue sorprendido consumiendo marihuana, y que fue remitido conmigo para “arreglarlo” según sus padres. El problema no era el consumo como tal, sino precisamente éste, que el chico no tenía un claro sentido de su vida y que por consecuencia no sabía que iba a estudiar, no comprendía el daño que se estaba generando a sí mismos y a su cuerpo, no disfrutaba de su familia, ni de sus amigos, ni sus alimentos. 

En fin, no tenía la capacidad de ver todas la virtudes y regalos que la vida le ofrecía cada día tales como una familia unida, educación privada y de calidad, amigos verdaderos, capacidades físicas como para sobresalir en el deporte, presencia física como para conquistar a la chica que desee, etc. 

Metafóricamente, encontrarle el sentido a la vida, es como extraer el jugo todo de la naranja en un día de mucho calor en nuestra ciudad de Monterrey, o después de una larga carrera bajo el sol. Es aprovechar nuestro presente y sacarle todo el provecho posible. Es saber observar que todo lo que hacemos puede impactar positivamente en los demás, siempre y cuando sea con esa intención. 

Por último, tenemos algo que es muy importante en nuestra vida, adquirir logros personales de los cuales estemos orgullosos y podamos presumir (en el buen sentido de la palabra) a los demás. “Realizarnos como personas”, es algo que muy probablemente has escuchado de parte de tus padres o tus maestros. Pero teniendo la edad que tienes puede ser algo que se vea muy lejano. Por ello, quizá has preferido guardarlo en tu conciencia hasta el día en el que llegues la adultez y puedas evaluar conforme a lo que tengas. Sin embrago, a pesar de que estás en tu derecho para así hacerlo y pensarlo, muchos de esos logros dependerán de las metas que hoy como joven te propongas realizar.  Atrévete a buscar, a soñar y a emprender cualquier proyecto de vida, por loco que parezca. Hoy es el momento para hacerlo y que además, como ahora ya lo sabes, no solo será atractivo por el reto que por sí mismo tenga, sino porque sabrás que al final eso te hará sentir más feliz.  

En conclusión, ser feliz puede ser algo alcanzable y que cualquier persona puede experimentar. Te invito a que, como joven, no sólo busques sino encuentres la verdadera felicidad. ¿Cómo te darás cuenta de que la haz alcanzado? Cuando las personas que no lo estén, quieran sentirse como tú y ver la vida como tú la vez.  

Algunas maneras muy sencillas de potencializarla son a través de la gratitud y el altruismo. Con gratitud entiéndase como el hecho de agradecerles a las personas, a Dios o a la tierra; lo que nos regala día con día. Y el altruismo entiéndase como el siguiente proverbio chino: “Si quieres ser feliz por una hora… tómate una siesta. Si quieres ser feliz por un día… vete de pesca. Si quieres ser feliz por un año… recibe una fortuna. Si quieres ser feliz por el resto de tu vida… ayuda a los demás”.

Referencia:
Seligman, M. E. P. (2002). Authentic happiness. New York: Free Press.​