Nuestros valores

Integridad, respeto y búsqueda de la verdad son algunos de los valores que nos caracterizan como institución que busca la educación integral del ser humano.

En la UDEM, por hacer vida su filosofía, se trabaja para apuntalar la tarea académica y formativa con valores esenciales como la justicia, la paz, la fraternidad, la igualdad esencial de todo ser humano, y la libertad responsable.

Enfatiza, asimismo, el deber de hacer vida estos valores universales en el trato honesto, en el respeto a los demás y al entorno, en el trabajo constante por la excelencia académica, la superación profesional, el desarrollo de una sensibilidad a las diversas manifestaciones culturales, en la actitud permanente de servicio y en la respuesta madura a un proyecto espiritual y humano.

Por ello, en la UDEM, convencidos de la dignidad de la persona, tenemos en el humanismo cristiano, al bien y al servicio como principios rectores. Sustentamos como valores fundamentales:

Respeto: capacidad de aceptar y valorar la libertad y dignidad de uno mismo, del otro y de todo lo que me rodea, buscando siempre la convivencia armónica con el cosmos. Implica saber escuchar, comprender, aceptar las diferencias y caminar junto con el otro.

Justicia: búsqueda del bien para los demás y para uno mismo, expresada en decisiones y acciones que nos lleven a dar a cada quien lo que necesita y por tanto lo que le ayude a ser mejor persona. Con el compromiso de crecer como personas y como humanidad.

Libertad: capacidad de elegir y actuar en dirección a los valores que se han aceptado como motivación y finalidad de la propia vida. La libertad implica el reto de construirse intencionalmente a sí mismo y quitarse todo tipo de ataduras.

Responsabilidad social: capacidad del individuo de involucrarse libremente en un compromiso de construcción social.

Trabajo: actividad transformadora del ser humano que administra adecuadamente las cosas y las utiliza al servicio de sí mismo y de la sociedad. El trabajo es un medio de perfeccionamiento personal y una excelente oportunidad de poner el talento personal al servicio de los demás.

Dignidad de todo ser humano sin distinción: Respetar y aceptar a todas las personas sin distinción, valorándolas por lo que son en sí mismas, sin importar la raza, sexo, religión, condición social.

Búsqueda permanente de la verdad: búsqueda constante del ser humano por dar respuesta a todas sus cuestiones fundamentales, con una actitud de escucha, autocuestionamiento, discreción, sencillez, y profundidad.

Paz: armonía y seguridad de un orden justo, es el resultado de una búsqueda fraterna y constante de acuerdos, de aceptarnos diferentes y de reconocer que tenemos derecho a vivir y a realizar nuestra misión en solidaridad y armonía.

Pluralismo y apertura a la unidad armónica: reconocimiento respetuoso de la diversidad, que a través del diálogo, la escucha, el respeto y la aceptación, busca acciones conjuntas y compromisos mutuos.

Sensibilidad a la expresión humana: Capacidad de valorar y experimentar la calidad de las diversas manifestaciones humanas con la actitud de admiración, creatividad y empatía.

Trascendencia: capacidad del ser humano de ir más allá de sí mismo, de superar lo cercano e inmediato, en busca siempre del punto de referencia absoluta que oriente mi práctica social y espiritual.

Servicio: capacidad del ser humano de atender las necesidades de los demás, poniendo sus habilidades, conocimientos y acciones en ayudar al otro desinteresadamente.

Fraternidad: Es la aceptación de que todo ser humano es mi hermano. Va más allá de una tolerancia y respeto. Implica un mayor compromiso de cercanía, amistad, perdón y crecer juntos integralmente.

Integridad: opción de la persona por la verdad, el amor, y un crecimiento personal constante traducido en la vivencia de los valores, y manifestado en una congruencia entre el pensar, decir y actuar.