Breves
Invitado por Julieta Leo Almaguer, catedrática de literatura, la presencia de Patricio Gómez Junco en la UDEM tuvo cómo intención que los alumnos de literatura decimonónica logren establecer nexos entre lo literario y lo musical que enriquezcan su aprendizaje.
Por Paloma Caballero / Agencia Informativa UDEM
Personajes apasionados, capaces de batirse a duelo y darlo todo en un drama entre el amor y la muerte, protagonizan La Traviata ópera decimonónica que, como la mayoría de las obras de Giuseppe Verdi, tiene su trasfondo literario en La Dama de las Camelias de Alexander Dumas. 
Con la proyección de La Traviata y comentarios del catedrático de música, los convencionalismos de la ópera quedaron comprendidos, ya que a diferencia del cine o del teatro, su trama se ve interrumpida por la audiencia que aplaude a los solistas entre actos, cortando la acción.
Patricio Goméz Junco, catedrático de la Escuela Superior de Música y Danza, señalo la estructura de la ópera a lo largo de los tres actos y la función de la orquesta que aparece sola, acompañada y en diálogo. La música, aún quitando el texto, no queda ajena al historial, haciéndose presente mediante la fuerza y el acento.
"La ópera es una obra de arte en la que confluye la literatura, la música, la escena, la danza muchas veces, el vestuario, la decoración. Prácticamente la reunión más sublime de las artes".
Bajo el influjo de la revolución francesa, Verdi muestra un juego de contrastes propio del romanticismo en todas las artes, desarrollado a través de los personajes de Violetta Valery y Alfred Germont (Marguerite Gautier y Armand Duval en la obra de Dumas).
"En un clímax de entre alegría por la fiesta, y entre pasión, y orgullo y despecho, todas las pasiones ahí están de alguna manera reflejada en diferentes personajes", dijo.
Violetta, personaje principal, representa el amor y la generosa aceptación aún cuando sabe que su vida está por terminar, y que al rechazar Alfred, también rechaza su última oportunidad para ser amada .
Gómez Junco expuso su teoría respecto al cambio de nombres, donde que la acentuación de la segunda sílaba de ambos nombres (Violetta y Alfred) permite una concordancia armónica, a la que pudiera deberse la elección de Verdi.
Dicha correspondencia cobra especial importancia al hablar del contrapunto en música, donde aparecen al mismo tiempo voces con textos diferentes y líneas melódicas diferentes tiene como resultado una simultaneidad que enriquece a ambas.

Versión Móvil





