Breves
Desde Alexander Pushkin, primer poeta moderno de Rusia, la historia de la literatura de aquel país debe entenderse en el marco político.
Por Paloma Caballero Tella / Agencia Informativa
![]() |
Foto: David Cavazos |
El evento, bajo la dirección de Julieta Leo, contó con una asistencia record de más de 150 personas. El seminario fue impartido por Ricardo San Vicente Urondo doctor en Filosofía y Letras, y actual profesor de literatura en la Universidad de Barcelona, quien es reconocido como uno de los más prestigiados traductores del ruso al español.
Abordando desde sus orígenes hasta la escritura contemporánea, San Vicente logró encaminar a los asistentes a través de la literatura rusa, mediante una primera conferencia introductoria que brindó a todo público las bases para las posteriores ponencias.
La historia de la literatura rusa se debe entender al marco de la política, ya desde su primer poeta moderno Alexander Pushkin, autor de La Dama de Picas, ha sido un factor importante. El espectáculo de la guerra napoleónica, dota de una dimensión moral su obra, donde siendo el ruso un pueblo tan sometido a la violencia que no tiene más remedio que sublevarse, sin embargo él no puede dejar de mantenerse fiel a la corona, ese es su gran drama.
Inscrito en la tradición liberal ilustrada, Pushkin es un poeta aristócrata que lleva al extremo final el desarrollo de la poesía, abandonando su artificialidad, para mostrarnos una prosa breve y clara donde la reflexión pensante tiene lugar, descubriendo esta manera el mundo de una sociedad elegante, pero falsa y carente de todo contenido.
Interesado en escribir una prosa ya no romántica, sino realista donde el poeta se aleja de cualquier veleidad social, Pushkin insiste en la primacía de lo estético ante cualquier forma literaria.
Contrario a la armonía de Pushkin, Nikolái Gógol, quien recoge la tradición de la sátira y es el autor más difícil de interpretar, dada su natural ambivalencia que suscita la angustia y el horror, a la vez que nos hace reír. Por otro lado, tiene el privilegio de abrir la obra a muy distintas lecturas, el lector tiene la opción de escoger su interpretación.
"Este es el constante juego de Gógol, la transmutación de la risa en llanto y de que todo es posible y nada es cierto y todo es mentira, y todo es en función de los ojos que lo miran", afirmó San Vicente.
El capote de Gógol es una obra que narra una insólita historia de amor y que tiene una fuerte influencia en la literatura posterior, donde ya Dostoievski manifestaba: "Todos salimos del capote de Gógol" refiriéndose a él, Tolstoi, Chejov y Turguénev.
Versión Móvil






