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Ernestina Pérez, originaria de Chiapas, Ely Fernández de Veracruz y Mauro Díaz, de Guatemala, compartieron sus experiencias en el trabajo doméstico.
Por Ingrid Morales/Agencia Informativa UDEM
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Ernestina Pérez, originaria de Chiapas, Ely Fernández de Veracruz y Mauro Díaz, de Guatemala, compartieron sus experiencias en el trabajo doméstico.
"Al llegar a la ciudad la gente abusa de nosotros, recibimos un trato no digno a lo que merecemos, además un pago injusto al trabajo que realizamos, no contamos con prestaciones, no tenemos seguro social, y no contamos con un horario establecido de trabajo.
"Estoy en contra de portar un uniforme al momento de trabajar, porque queremos que la gente que nos vea sepa que venimos de otra parte, que no somos de aquí que venimos de pueblo, de un pueblo muy pobre", señaló Pérez.
Ely Fernández indicó que a sus 14 años de edad llegó a la ciudad, le gustó y decidió quedarse a vivir, por lo que buscó trabajo en una casa para tener una mejor oportunidad de vida.
"Sentimos que al trabajar en casa tenemos un techo donde vivir, a donde llegar, donde comer, nos sentimos más seguras, pero a veces no es así" dijo.
Con un salario de alrededor de mil 200 pesos a la semana, Mauro Díaz decidió trabajar como empleado en un hogar.
"Yo hacía trabajo de todo en esa casa, barría, trapeaba, lavaba vidrios, lavaba los carros todos los días, hacia la comida diaria para todos, ahí en la casa.
"Mi patrona me trataba mal, me gritaba cuando algo no salía como ella quería, me reclamaba por la falta de frijoles o tortillas, por lo que decidí salirme de ese trabajo e ir en busca de otro."
Mauro Díaz, actualmente trabaja como coordinador en el Área de Limpieza en la UDEM, y agregó que hasta la fecha no ha recibido un mal trato por parte de los alumnos de esta universidad.
Fecha de publicación: 29 de octubre de 2007

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