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Protege al sector médico y al medio ambiente con caretas de poliagave

13 Mayo.2020
Autor: UDEM
Créditos: Archivo UDEM

Su preocupación por el medio ambiente la llevó a crear hace ocho años, junto con su socio, el poliagave, un material plástico biodegradable de múltiples usos industriales, y, ahora, su solidaridad la encaminó a unirse a un proyecto que provee gratuitamente de caretas de agave al sector médico necesitado de accesorios de protección.

Recién iniciada la declaración del coronavirus Covid-19 como pandemia a nivel mundial, Ana Laborde Aguirre, egresada de la Licenciatura en Comercio Internacional (2003) de la Universidad de Monterrey, ha laborado en conjunto con otras empresas para generar de forma altruista una línea de producción de aproximadamente 50 mil caretas, las cuales ya se han donado a hospitales de los estados de Coahuila, Tabasco, Oaxaca y Ciudad de México.

Laborde Aguirre y Eduardo Rivera Garza, egresado de la Licenciatura en Derecho (2004) de la UDEM, patentaron este material proveniente de los desechos de la agroindustria y fundaron la empresa Biosolutions, el cual aportó de forma gratuita el poliagave con el que se construyó el soporte de las máscaras, sobre el que se sujeta el acetato.

El donativo se ha realizado en diferentes emisiones desde finales de abril, en un proyecto liderado por la Universidad La Salle en Saltillo, Coahuila, al que se han sumado diferentes empresas, que ya contemplan crear un emprendimiento social para continuar apoyando a los nosocomios, pero ahora de forma autosostenible.

TRABAJO COLABORATIVO

Laborde Aguirre relató que, con el inicio de la contingencia sanitaria, se despertó en ella el deseo de ayudar a los hospitales y, de inmediato, se enteró de la iniciativa de la institución universitaria, por lo que se puso en contacto para ofrecer el material que produce a través de su firma.

El proyecto no surgió con la idea de vender caretas a la industria, sino hacer el donativo al sector médico que no tiene suficiente equipo de protección (…), al principio, no sabíamos si iba a funcionar, porque se tenía que conseguir quién inyectara el poliagave en una máquina industrial”, advirtió.


Sin embargo, al proyecto se sumó una empresa que donó el tiempo de las máquinas para fabricar el soporte de las caretas, así como otras aportaron el molde para la fabricación o los rollos del acetato para la parte frontal del accesorio de seguridad.

Lo destacable es que se trata de la suma de varias empresas que estamos donando lo que podemos hacer; trabajan colaborativamente diferentes empresas que ni se conocían entre sí”, expuso.


La exalumna de la UDEM comentó que el producto ha tenido tan buena aceptación que han decidido convertir el proyecto de donación en un emprendimiento social.

Se va a cambiar a un esquema en el que se ofrecerá a la venta un cierto número de caretas para poder financiar la producción de otro tanto y poder donarla; por ejemplo, vender mil caretas a la industria y, con eso, financiar 20 o 30 mil más para donar; de esa forma, el proyecto se hace autosostenible”, explicó.


ECONOMÍA CIRCULAR

Laborde Aguirre señaló que la mayoría de los bioplásticos en el mundo se hacen a partir de alimentos: de maíz, de papa o de almidón, pero ella y su socio buscaron otras opciones.

El motivo por el que creamos la empresa es porque no queríamos utilizar alimentos para este tipo de materiales; son materiales muy buenos, son amigables con el medio ambiente, pero no nos hacía sentido que se hiciera a partir de alimentos”, subrayó.


Agregó que hace aproximadamente ocho años desarrollaron la fórmula para aprovechar los desechos de la agroindustria, como la tequilera o la cervecera, lo que para ellos resulta un subproducto, y reutilizarlos para crear el bioplástico, en concordancia con el concepto de economía circular.

Actualmente, su empresa cuenta con clientes que manejan el material biodegradable que producen, entre ellos, 3M Scotch Brite, que produce una escoba con ese material; Maped, con una línea de artículos, como lapiceras, revisteros y charolas para escritorio con poliagave; y Tequila Cuervo, que creó una línea de popotes biodegradables. 

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