Aborda la importancia de crear entornos de inclusión y pertenencia
Credits: Archivo UDEM
- Durante el XI Congreso Iberoamericano de Cooperación, Investigación y Discapacidad, la especialista Claudia Cristina Santos Lozano reflexionó sobre la importancia de construir comunidades donde las personas sean reconocidas, escuchadas y puedan participar plenamente
La inclusión no termina con permitir el acceso a un espacio; también requiere construir comunidades donde las personas sean reconocidas, escuchadas y tengan oportunidades de participar en condiciones de seguridad y respeto. Esta fue una de las principales reflexiones de Claudia Cristina Santos Lozano en la Universidad de Monterrey.
La directora del Departamento Académico de la Facultad de Medicina de la UDEM ofreció la conferencia magistral en el XI Congreso Iberoamericano de Cooperación, Investigación y Discapacidad.
El encuentro reunió el pasado 5 de noviembre a especialistas, representantes de universidades y organizaciones de Iberoamérica en las salas 11 y 12 de ESTOA, con el propósito de generar un espacio de diálogo sobre inclusión, salud mental y derechos de las personas con discapacidad.
La UDEM organizó el congreso en conjunto con el Instituto Iberoamericano de Investigación y Apoyo a la Discapacidad Intelectual (INIBEDI) además de otras instituciones colaboradoras.
Durante la inauguración, el rector de la UDEM, Eugenio Garza y Garza, señaló que las instituciones tienen la responsabilidad de responder a las necesidades de las personas que forman parte de sus comunidades, en lugar de esperar que ellas se adapten a sus estructuras.
“Todos queremos sentir que pertenecemos, que podemos participar, aprender y desarrollar nuestro mejor potencial y eso no debería depender de nuestras capacidades o de las circunstancias con las que llegamos a la vida. Algo tan cotidiano como entrar en un salón, participar en una actividad o convivir con otros estudiantes puede representar muchas veces una barrera para muchas personas y creo que ahí tenemos todos una responsabilidad muy clara: no esperar que las personas se adapten a nuestras instituciones, sino trabajar para que nuestras instituciones respondan mejor a las necesidades de los demás”, afirmó.
En la conferencia magistral Pertenecer también es salud: inclusión, conexión y salud mental, Santos Lozano explicó que una persona puede tener acceso a una escuela, un espacio de trabajo o una comunidad y, aun así, experimentar exclusión.
Por ello, señaló que es necesario considerar no solo la posibilidad de entrar a un espacio, sino también las condiciones que permiten sentirse parte de él.
Para introducir el tema, la psiquiatra invitó a los asistentes a recordar dos experiencias: una en la que estuvieron rodeados de personas, pero se sintieron solos, y otra en la que pudieron expresarse, equivocarse y ser escuchados sin temor al rechazo.
“¿Qué cambia entre una experiencia y otra? Tal vez el lugar físico era el mismo, tal vez la actividad era similar, tal vez el mismo número de personas. Pero lo que cambia entre ambas experiencias es la sensación de pertenecer. Porque pertenecer no significa necesariamente estar dentro, podemos estar dentro y seguir sintiéndonos fuera”, expuso.
A partir de esta reflexión, Santos Lozano enfatizó que abrir las puertas de una institución no garantiza por sí mismo la inclusión. También es necesario asegurar que las personas puedan participar, construir vínculos, contribuir a su comunidad y confiar en que sus opiniones serán tomadas en cuenta.
“La inclusión no acaba cuando abrimos la puerta y dejamos entrar a las personas. A partir de este momento estamos obligados a pensar qué clase de experiencia encuentra la persona una vez que está adentro”, señaló.
La conferencista también explicó las diferencias entre aislamiento, soledad y pertenencia. Mientras que el primero se refiere a la carencia de relaciones sociales y la segunda a una experiencia subjetiva de insatisfacción con los vínculos, la pertenencia implica sentirse reconocido y tener un lugar dentro de una comunidad.
“El aislamiento es una experiencia real de carencia de relaciones sociales. Se puede ver objetivamente. Y la soledad es una experiencia subjetiva. La soledad es eso que experimentamos cuando las relaciones sociales que tenemos no aportan lo que esperábamos de ellas. Finalmente, la pertenencia es esta experiencia de ser reconocido y tener un lugar. No basta estar. Tengo que sentirme reconocido”, indicó.
Desde su perspectiva como psiquiatra, Santos Lozano vinculó la conexión social con la salud mental y física, al señalar que las experiencias de pertenencia y seguridad también tienen implicaciones en el bienestar de las personas.
“Entonces, la conexión social también es salud. Porque no hablamos solo de bienestar subjetivo. Salud mental, salud física y supervivencia”, añadió.
Santos Lozano aclaró que promover la pertenencia no significa restar importancia a la accesibilidad, los derechos humanos o la eliminación de barreras. Por el contrario, sostuvo que estos esfuerzos deben complementarse con condiciones que garanticen la participación, el apoyo y un trato digno.
No pretendo decir que hablar de barreras, hablar de derechos, debe ser sustituido por hablar de pertenencia y hablar de hacer sentir bien a las personas. Los derechos no se sustituyen con la amabilidad. Tenemos que ir más allá. Tenemos que superar las barreras de acceso y entonces garantizar la participación de las personas que han tenido acceso para que tengan apoyo y oportunidades reales”, explicó.
La especialista señaló que una comunidad inclusiva no busca que todas las personas se ajusten a una misma dinámica, sino que reconoce sus diferencias y está dispuesta a modificar sus propias prácticas para responder a las necesidades de quienes la integran.
“Incluir no es asimilar. Incluir significa adaptarnos. Significa reconocer las diferencias y estar abiertos a escuchar que tal vez debemos cambiar. Eso caracteriza a una comunidad inclusiva. Aquella que está dispuesta a cambiar de acuerdo a las necesidades de quienes llegan a ella”, señaló.
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