Destaca en liturgia el valor de las obras humildes ante desafíos complejos
Credits: Archivo UDEM
- Fray Óscar Alejandro Téllez ofició la misa de inicio de clases del semestre de Primavera 2026 en la Universidad de Monterrey
La comunidad de la Universidad de Monterrey recibió la bendición de inicio de sus actividades académicas con un llamado a la confianza y la introspección, destacando cómo las pequeñas acciones cotidianas poseen el poder de transformar profundamente el entorno estudiantil y social.
La misa de inicio de clases del semestre de Primavera 2026 se celebró al mediodía de este miércoles en la Sala de Eventos del Centro de la Comunidad Universitaria. El oficio religioso estuvo a cargo de fray Óscar Alejandro Téllez, capellán de la UDEM, ante estudiantes y docentes.
Durante la homilía, el presbítero reflexionó sobre el pasaje bíblico de David y Goliat, analizando que la derrota del gigante no fue solo física, sino producto de su propia soberbia y la falsa imagen que proyectaba.
Jamás se imaginó que una piedra, una diminuta piedra, iba a terminar con su vida. En ese sentido, nos damos cuenta cómo Dios actúa en las pequeñeces”, manifestó el sacerdote durante su intervención ante los asistentes.
Téllez explicó que la victoria de David radicó en la confianza plena depositada en la divinidad, un valor que también vinculó a Santa Inés, cuya entrega histórica sigue vigente como un ejemplo de acciones concretas.
“Por muy grande que sea nuestro problema, por muy grande que sea lo que nos cause temor, debemos tener esa confianza de obrar según lo que Dios espera de nosotros”, exhortó el clérigo en el recinto universitario.
Al cierre de su mensaje, el celebrante relacionó el Evangelio con el inicio del periodo académico, instando a los presentes a realizar obras buenas que, aunque parezcan mínimas, tengan la capacidad de renovar la vida personal.
“Pidámosle al Señor que estas obras, aunque sean sencillas e insignificantes, Él las transforme y podamos de esta manera glorificar a Dios con nuestra vida”, concluyó el padre Téllez al finalizar el rito litúrgico.
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