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Fortalece San Pedro la confianza ciudadana con redes de mediación

28 Apr.2026
Author: UDEM
Credits: archivo UDEM
  • Ricardo Rodríguez Larragoity, secretario de Participación Ciudadana y Gobierno Abierto en San Pedro Garza García, ofreció una plática sobre la reconstrucción del tejido social, invitado por el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Monterrey

San Pedro Garza García ha iniciado una transformación en su modelo de gobernanza al transitar de la atención de crisis superficiales hacia la intervención de las causas raíz de la violencia. 

A través de un enfoque basado en la reconciliación y la participación activa, con el apoyo de instituciones como la Universidad de Monterrey y Telar A.C., el municipio busca consolidar comunidades capaces de resolver sus diferencias mediante el diálogo. 

Este cambio de paradigma fue el tema de la plática titulada Retos en la implementación de programas de Reconstrucción del Tejido Social en gobiernos locales, presentada por Ricardo Rodríguez Larragoity, secretario de Participación Ciudadana y Gobierno Abierto en San Pedro Garza García, 

Rodríguez Larragoity fue invitado por el Departamento de Ciencias Sociales de la UDEM, donde el funcionario municipal expuso los resultados de las nuevas políticas de cohesión ciudadana.

El evento, que se realizó la tarde de este lunes en la Sala de Destrezas Jurídicas, sirvió como plataforma para analizar la reconstrucción del tejido social. 

Rodríguez Larragoity explicó que el municipio cuenta con una estructura de participación sólida, compuesta por 220 colonias donde casi el 90 % están organizadas bajo juntas de vecinos. El funcionario subrayó que esta red de colaboración ciudadana es el motor que define la identidad y el desarrollo de la zona.

“San Pedro tiene a los ciudadanos más participativos del país y eso nos obliga a dar mejores servicios y respuestas a las problemáticas que hay en el municipio”, afirmó el secretario ante la audiencia congregada.

Sin embargo, el ponente advirtió que el contexto nacional de conflictividad también permea en el ámbito local, manifestándose principalmente en disputas por el uso del estacionamiento y el cuidado de las mascotas. Estas tensiones revelan un deterioro en la capacidad de diálogo entre los residentes actuales.

“Encontraron que hay un debilitamiento en las relaciones humanas, hay una desconfianza, hay comunicación limitada y redes de apoyos débiles entre los mismos vecinos”, lamentó Rodríguez Larragoity durante su intervención.

El secretario señaló que la “pedagogía del buen convivir” es el camino metodológico elegido para revertir esta tendencia. Esta estrategia, inspirada en estudios jesuitas sobre la violencia, busca transitar de la confrontación hacia una cultura de acuerdos duraderos y paz social.

“Queremos tener comunidades donde se retoma la confianza, donde tienen la capacidad de hablar, de dialogar, de llegar a acuerdos y que viven en paz”, puntualizó el funcionario municipal.

Durante la charla, se reconoció que los procesos de reconstrucción social no ofrecen resultados inmediatos, lo cual choca con la urgencia política de las administraciones gubernamentales. El ponente enfatizó que estos cambios requieren tiempo y una labor constante desde la base comunitaria.

“Este tipo de procesos no son así de rápidos. Son procesos de trabajo desde la comunidad desde abajo y llevan tiempo”, advirtió para moderar las expectativas sobre los plazos de ejecución.

Uno de los mayores obstáculos identificados fue la percepción del gobierno como un simple gestor de recursos materiales. Rodríguez Larragoity mencionó que muchos ciudadanos se acercan a la autoridad buscando soluciones a deudas personales en lugar de involucrarse en proyectos colectivos.

“Piensan que solo el gobierno puede ayudarles a resolver cuestiones materiales y no tanto como ayudarles a resolver problemas de la comunidad”, explicó.

La estrategia municipal incorporó la prevención como un pilar fundamental, enfocándose en el desarrollo de vínculos y habilidades emocionales en los sectores intervenidos. Mediante el uso de herramientas lúdicas, dinámicas grupales y actividades artísticas como la danza, se fomentó un entorno propicio para el fortalecimiento de la identidad comunitaria.

“Estamos trabajando en la prevención, que es el desarrollo de vínculos y habilidades emocionales, eso es a través de juegos, dinámicas y actividades artísticas”, explicó el funcionario sobre las tácticas implementadas.

Como parte del avance institucional, se concretó una alianza estratégica para profesionalizar a quienes gestionan el contacto ciudadano en el territorio. Esta vinculación permitió que 51 servidores públicos y diversos líderes vecinales recibieran capacitación especializada para integrarse formalmente a una red de promotores de paz.

La Universidad de Monterrey nos apoyó con una formación; empezamos con 51 servidores públicos para que estén familiarizados con el concepto de la reconstrucción”, destacó.


Uno de los logros más tangibles fue la implementación de círculos restaurativos, donde habitantes que antes se ignoraban comenzaron a identificar experiencias de vida compartidas. Este proceso permitió que vecinos con problemáticas similares, como adicciones familiares o raíces geográficas comunes, establecieran puentes de empatía y apoyo mutuo.

“Pude ver cómo con unas simples preguntas se retorna la conversación y ayuda a que la comunidad se reencuentre”, relató el secretario al describir los efectos de los círculos comunitarios.

Entre las etapas de desarrollo de la metodología, está el avance hacia una etapa de revinculación, orientada a resignificar los traumas colectivos que mantienen estancadas a ciertas zonas del municipio. Este paso resultó crucial para generar encuentros entre diversos actores sociales y preparar el terreno para la renovación de acuerdos de convivencia básicos.

“Se renuevan los acuerdos para poder hacer posible el buen convivir y se comparte todo lo que se ha vivido con otras comunidades”, señaló el ponente sobre la escalabilidad del proyecto.

Rodríguez Larragoity enfatizó que el objetivo último de estos avances es que la comunidad asuma un compromiso de transformación que trascienda la gestión gubernamental. El reto actual reside en que los ciudadanos se apropien de estas herramientas para garantizar la sostenibilidad de la paz social a largo plazo.

El munícipe instó a las instituciones académicas a fortalecer su propio tejido interno para proyectar una cultura de paz hacia el exterior. Destacó que incluso en sectores con solvencia económica persisten áreas de oportunidad para mejorar el conocimiento mutuo y la convivencia pacífica.

“¿Qué estamos haciendo? La reconstrucción del tejido social nos ayuda a ver de distintas formas los problemas y poderlos atender para tener resultados distintos”, concluyó Rodríguez Larragoity.

 

Archivo UDEM
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Tags: Conferencias

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