Impulsan desarrollo humano y resiliencia en comunidades vulnerables
Credits: Archivo UDEM
- La Universidad de Monterrey, a través del Centro para la Solidaridad y la Filantropía, implementó el Programa Minka, una iniciativa que promovió procesos de transformación social a través del desarrollo de habilidades tanto individuales como colectivas de sectores de los municipios de San Pedro y Santa Catarina
Un total de 139 personas, entre niñas, niños, jóvenes y madres de familia, transformaron sus trayectorias de vida y fortalecieron sus capacidades de resiliencia social al concluir con éxito diversos diplomados enfocados en el desarrollo personal y comunitario, ofrecidos dentro del Programa Minka.
Las ceremonias de graduación de estas experiencias formativas visibilizaron las historias de superación personal que se tejieron en entornos escolares y familiares, con lo que se consolidó esta estrategia de vinculación social generada por la Universidad de Monterrey.
Los eventos de clausura y entrega de constancias se desarrollaron de manera escalonada entre el 28 de mayo y el 5 de junio pasados, y tuvieron como escenarios las instalaciones del CETIS 66 en el municipio de San Pedro Garza García, así como las escuelas primarias Jaime Torres Bodet y 15 de Septiembre, ambas ubicadas en el municipio de Santa Catarina.
La primera de las ceremonias se realizó el pasado 28 de mayo en el plantel del CETIS 66 de San Pedro, donde las y los directivos educativos fueron testigos de la culminación de un proceso formativo enfocado en la juventud.
En ese espacio académico, un grupo de 36 jóvenes recibió sus diplomas correspondientes, tras haber acreditado satisfactoriamente los contenidos orientados a la mejora de sus competencias personales.
Posteriormente, el 2 de junio, la actividad comunitaria se trasladó a la Escuela Primaria Jaime Torres Bodet en Santa Catarina, recinto que albergó una doble celebración académica: un grupo de 10 madres de familia y otro contingente de 30 niñas y niños de cuarto grado de primaria finalizaron sus respectivos programas de preparación.
Finalmente, el ciclo de graduaciones concluyó el pasado 5 de junio en la Escuela Primaria 15 de Septiembre, también en el municipio de Santa Catarina, donde un total de 63 estudiantes de sexto grado de primaria recibieron los documentos que avalaron su participación en un esquema de capacitación intensiva en materia social y personal.
El origen de estas intervenciones está basado en el significado del término quechua minka, el cual hace referencia al trabajo colectivo realizado históricamente en beneficio de la comunidad, de acuerdo con Elisa Acevedo Flores, de la Coordinación de Minka, que pertenece al Centro para la Solidaridad y Filantropía (CESYF) de la UDEM.
Bajo este principio inspirador, la iniciativa promovió procesos de transformación social basados en la colaboración mutua, la corresponsabilidad y el desarrollo integral de las personas en sus propios entornos.
Desde la Universidad de Monterrey, el programa modeló una estructura que formó, acompañó y conectó a los individuos con sus familias, escuelas y comunidades. El diseño de las experiencias educativas buscó en todo momento el robustecimiento de las habilidades tanto individuales como colectivas.
Las estrategias metodológicas de las asignaturas se desarrollaron activamente a partir de la literatura, el arte y la autorreflexión constante. Estas disciplinas operaron como herramientas fundamentales para el aprendizaje significativo, lo que facilitó los canales de expresión y propició una profunda metamorfosis en el pensamiento de los alumnos.
El despliegue de los cursos y diplomados abarcó un periodo de implementación formal comprendido entre los meses de septiembre de 2025 y mayo de 2026. A lo largo de este tiempo, los contenidos temáticos se adaptaron minuciosamente a las necesidades biopsicosociales y a los rangos de edad de cada población atendida.
En el caso particular de las madres de familia, tutores y cuidadores, el Diplomado Creciendo juntos enfocó sus esfuerzos en la enseñanza de conceptos sobre desarrollo personal, dinámicas familiares y cohesión comunitaria.
Las participantes adquirieron herramientas teóricas y prácticas encaminadas a mejorar el tejido social desde el interior del hogar.
Por su parte, niñas y niños cursaron el Diplomado Alcanzando mis sueños, mientras que las y los alumnos de bachillerato se concentraron en el Diplomado Mi mejor versión.
Ambas vertientes estructuraron sus planes de estudio en torno al conocimiento de sí mismos, el crecimiento en solidaridad con los demás y la proyección de metas colectivas.
Asimismo, el Curso Intensivo en Desarrollo Personal y Comunitario se desenvolvió de forma focalizada durante los meses de abril y mayo del año en curso.
Esta modalidad capacitó a los preadolescentes en áreas críticas como el autoconocimiento, la gestión asertiva de las emociones, la comunicación efectiva, la resolución pacífica de conflictos, el establecimiento de metas claras y el diseño de un proyecto de vida.
La viabilidad operativa de estas intervenciones educativas dependió de la estrecha colaboración establecida con las comunidades escolares y del respaldo absoluto de las y los directivos.
En el CETIS 66, la gestión recibió las facilidades de la directora Karina Carla Castillo Pastor, mientras que en la Primaria Jaime Torres Bodet se contó con el acompañamiento de la directora Abril Cortina García, a lo que se sumó el apoyo de la directora Lizeth Padrón Saucedo en la Primaria 15 de Septiembre.
Durante los actos protocolarios de graduación, los representantes de los diferentes grupos expusieron públicamente sus testimonios y reflexionaron sobre los retos superados en sus procesos de aprendizaje.
Estos discursos evidenciaron la utilidad práctica de las herramientas recibidas y el impacto emocional positivo que dejó la formación en sus vidas diarias.
En los mismos eventos se reconoció la labor formativa de un equipo integrado por 30 estudiantes de la Universidad de Monterrey, quienes fungieron como facilitadores del conocimiento mediante la prestación de su servicio social.
Estos jóvenes universitarios operaron las labores de coordinación y acompañamiento en las aulas, ya que estrecharon los lazos solidarios entre la UDEM y los sectores comunitarios.
Los organizadores reafirmaron su compromiso de dar continuidad a estas sinergias para seguir construyendo, en conjunto con los habitantes, nuevas oportunidades de encuentro y participación ciudadana.
El objetivo final permaneció orientado a heredar entornos más ordenados y a contribuir de manera decidida al bienestar integral de los participantes y de sus familias.
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